Esta página web se abre en honor de aquel gran hombre que fue mi abuelo Saturnino Calleja Fernández, de quien soy el nieto más joven.
Incluiré en ella todos los recuerdos que pueda reunir de él y del imperio editorial que creó: la “Casa Editorial Saturnino Calleja Fernández” -que, a su muerte, pasó a llamarse “Editorial Calleja S.A.”- y que fue la editorial en lengua española más popular que haya existido en cualquier época, a uno y otro lado del Atlántico.
En el Índice se indica la documentación que iré metiendo.
Serán bien recibidas propuestas para incluir en esta página colaboraciones de otros autores, reservándome el derecho de aceptarlas o no.
Enrique Fernández de Córdoba y Calleja
22 de diciembre de 2005
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· Sección varios: Charla sobre Calleja para niños CHARLA SOBRE CALLEJA
EN EL COLEGIO SANTA MARÍA DE MADRID
25 de abril de 2012
1-Niños de 6 a 11 años
Me llamo Enrique, pero mis nietos me llaman unos “Abuelo Enrique” y otros “Abuelo Quique”.
Tengo muchos nietos. Algunos mayores que vosotros, otros más pequeñitos y otro que está en camino.
¿Tenéis un abuelo que os cuente cuentos?
Yo, a veces, lo hago, pero otras veces les hago a mis nietos cosas más difíciles, como coronas de cartón o jirafas y tortugas con una patata, y eso no todos los abuelos saben hacerlo…
Yo tenía un abuelo que se llamaba Saturnino Calleja, que no me contaba cuentos, porque el pobre ya se había muerto cuando yo nací, pero que tenía una editorial, la más importante que había entonces en España, donde se hicieron muchísimos cuentos, cientos de cuentos, y yo los tengo casi todos.
Mi abuelo tuvo cuatro hijos y tres hijas, y una de estas, que se llamaba Carmen, era mi madre.
Y como yo no conocí a su padre, que era mi abuelo Saturnino, ella me decía que era muy simpático y que sabía muchísimas cosas y que, cuando le hablabas, te escuchaba con mucha atención.
Pero hemos dicho que mi abuelo tenía una editorial.
¿Sabéis qué es eso?
Pues es una fabrica de libros y de cuentos
Cuando a alguien se le ocurre un cuento, lo escribe y lo lleva a la editorial. Allí tienen muchísimo papel, y cartón para las tapas y unas maquinas que escriben el cuento en el papel, y otras máquinas que lo cortan y hacen las páginas y otras que cosen las hojas y le ponen las tapas ¡Y ya está hecho el cuento!
Además de las páginas escritas, hay otras personan que les ponen dibujos y fotografías, para que el cuento sea más divertido, pues si solo tiene letras es un poco aburrido.
Hace muchísimo tiempo que mi abuelo hacía los cuentos, pues fundó su Editorial en 1876 ¡Hace 136 años!
Fijaos que en aquellas fechas se acababan de inventar los coches y que en Madrid no había metro, ni autobuses y solo se podía uno subir en unos tranvías tirados por mulas o en coches tirados por caballos.
Todavía no se habían inventado los ordenadores, ni la televisión, ni los teléfonos móviles, y no había consolas, ni play stations.
Y tampoco existían los bolígrafos, los “bolis” que decís vosotros, y para escribir solo había lápices o unas plumillas que había que mojar en un frasco lleno de tinta.
Y en aquella época había niños tan pobres que iban descalzos, porque sus padres no tenían dinero para comprarles zapatos.
Y, claro, tampoco tenían juguetes, y se divertían jugando con una pelota hecha con trapos viejos o tirando con una cuerda de una caja vacía que imaginaban que era un carro.
Y muchísimos niños no sabían leer.
Entonces mi abuelo Saturnino pensó que había que hacer algo para ayudar no solo a los niños pobres, sino a todos los niños de España y de todos los países en los que se habla español.
De lo primero que se dio cuenta mi abuelo fue de que las escuelas que había en los pueblos de España eran también muy pobres.
Vosotros tenéis ahora un colegio estupendo, con calefacción y con luz eléctrica.
¿A que no pasáis frío aquí?
Pero entonces no había calefacción y los profesores (que se llamaban Maestros) y los niños pasaban en invierno un frío terrible. Y cuando se hacía de noche, tenían que iluminarse con velas, como las de las tartas de cumpleaños.
Y los libros que tenían los niños, para aprender en la escuela, estaban viejos y medio rotos y eran malos y muy aburridos, sin un solo dibujo.
Entonces mi abuelo Saturnino escribió él mismo y luego fabricó unos libros nuevos y bonitos, con muchas estampas y dibujos para que los niños aprendieran mucho mejor y más deprisa a leer y escribir, y Matemáticas, Historia y Geografía y todo lo que hay que aprender en el cole, y como las escuelas eran muy pobres y no tenían dinero para comprar esos libros nuevos, mi abuelo se los regaló.
Y así los niños aprendían mucho mejor y más deprisa a leer, pero cuando volvían a sus casas no tenían nada que leer, porque los cuentos eran entonces muy caros y los padres no tenían dinero para comprárselos.
Entonces mi abuelo fabricó unos cuentecitos pequeñitos, como este que os enseño, baratísimos y con muchos dibujos, y cada uno con un chiste y un acertijo y otras cosas divertidas.
Y a esos cuentos los llamo “Juguetes instructivos”, porque quería que fueran divertidos, pero también que enseñaran cosas.
Y eran tan baratos que todos los niños podían comprarlos y así, cuando volvían a su casa, no tenían juguetes, pero sí tenían cuentos para leer, y como les gustaban tanto, los guardaban en una cajita, para que no se estropearan.
Oído alguna vez un cuento que acaba diciendo: “…y fueron felices y comieron perdices y a mi no me dieron porque no quisieron”? Pues eso se le ocurrió a un hijo de mi abuelo, mi tío Rafael, cuando era niño.
Pero mi abuelo no se preocupaba solo de los niños, pues también publicó muchos libros para enseñar a las personas mayores a hacer cosas útiles con las que ganarse la vida, como la cría de gallinas, conejos, cerdos, vacas, caballos, peces, etc. o el cultivo de flores, patatas, trigo y muchas cosas más.
Y como todo eso que hizo mi abuelo Saturnino era tan bueno y tan bonito, la hermana del Rey que había entonces en España, que se llamaba Alfonso XIII ( y era abuelo de nuestro Rey Juan Carlos) y ella se llamaba la Infanta Paz, le escribió una carta diciéndole que le admiraba mucho.
Y para recordar las cosas tan buenas que hizo mi abuelo, en su pueblo, que se llama Quintanadueñas, y en Madrid y en otras varias ciudades, hay calles que se llaman Saturnino Calleja.
Y ahora os voy a contar uno de los cuentos que hizo mi abuelo.
Enrique Fernández de Córdoba y Calleja
· Sección homenajes: Calle Saturnino Calleja en Quintanadueñas CALLE SATURNINO CALLEJA EN QUINTANADUEÑAS
REPORTAJE DE LA INAUGURACIÓN
El sábado 26 de marzo de 2011 se inauguró en Quintanadueñas una calle en recuerdo de Saturnino Calleja.
Primero hubo un acto, en el salón de reuniones del Ayuntamiento, en el que el Alcalde, don Gerardo Bilbao, expuso las razones por las que el pueblo dedicaba una calle a su ilustre hijo.
Luego cedió la palabra a don Enrique Fernández de Córdoba y Calleja, que dijo lo siguiente:
Quintanadueñas va a dedicar hoy una calle al recuerdo de Saturnino Calleja, uno de sus hijos más distinguidos, al que me gusta llamar “El Maestro por excelencia”, y que seguramente fue el hombre que más influyó en la educación infantil y juvenil, durante más de 60 años, en España, en toda Hispanoamérica y en Filipinas.
Ya había calles con su nombre en Madrid, Albacete, Guadalajara y Alcoy, la tiene a partir de hoy en el que fue su pueblo y confío en que la tendrá dentro de poco en Burgos.
El primer Calleja radicado en Quintanadueñas del que tenemos datos es Juan Calleja, allá por 1550, y por lo tanto hace 461 años, por lo menos, y aproximadamente 18 generaciones, que nuestro apellido está enraizado en este pueblo.
En 1828 nacía aquí Fernando Calleja Santos, que, según consta “fue elegido varias veces alcalde” y a cuyo hijo Saturnino, nacido en 1853, dedicamos hoy este acto y, por cierto, deberemos recordar que en 2013 se cumplirán 160 años de su nacimiento.
Saturnino Calleja fundó en 1879 la editorial de su nombre, que fue la más importante y popular de su época en lengua española, pues él era un empresario innovador, de fama internacional, que enseñó a leer a muchas generaciones de niños hispanos con sus atractivos libros de texto y les acostumbró luego a leer con sus baratísimos cuentos profusamente ilustrados, lo que fue entonces una novedad revolucionaria. Fue también el líder indiscutible de los entonces menospreciados maestros españoles.
Mi primo Juan Luis decía que si el abuelo hubiera nacido en Norte América, habría sido un segundo Rockefeller, y que si lo hubiera hecho en Inglaterra le habrían hecho Lord.
En España recibió el nombramiento de Comendador de la Orden de Isabel la Católica y, como hemos visto, hay en varias ciudades calles con su nombre, a las que se une la vamos a inaugurar hoy.
En el año 2005 se cumplían 90 años del fallecimiento de mi abuelo Saturnino y pensé que había que hacer algo en su recuerdo. Vine aquí y conocí al alcalde Gerardo Bilbao, que acogió la idea con entusiasmo, de forma que el 3 de octubre de aquel año, coincidiendo con las fiestas del pueblo, se celebró un homenaje a Saturnino Calleja en el que estuvimos presentes una docena de Callejas venidos de Madrid y otros varios que aún viven en este querido pueblo, o en otros sitios, y a los que fue entrañable conocer.
En aquella ocasión, vinieron mi hermano Gonzalo y mis primos Juan Luis Calleja y Pepe García-Cernuda Calleja, siendo muy triste que los tres han fallecidos ya.
Al año siguiente, en 2006, tuve el honor de que se me solicitara hacer el pregón de las fiestas de Quintanadueñas, lo que hice con muchísimo gusto, acompañado también por varios familiares y casi todos los habitantes del pueblo.
En poco más de cinco años hemos organizado dos homenajes a Saturnino Calleja, aquí y en Burgos; dos exposiciones, en León y en Burgos, yo he publicado un libro: “Saturnino Calleja y su Editorial. Los Cuentos de Calleja y mucho más” y tengo otro terminado: “Ilustradores de los Cuentos de Calleja”, y también he escrito bastantes artículos y dado varias conferencias.
Hoy estamos en este acto un nieto, once biznietos y cuatro tataranietos de aquel gran hombre, del que nos enorgullece mucho descender.
El nieto soy yo, el más joven de los 16 que tuvo. El abuelo solo llegó a conocer a uno de ellos: Isabel María García-Cernuda Calleja, que tenía pocos meses cuando él murió en 1915. Yo nací 21 años después, en 1936.
De los 16 nietos vivimos todavía cuatro. A los otros tres les hubiera encantado venir, pero les ha sido imposible. Son María Cristina Sanguino Calleja, Joaquín García-Cernuda Calleja y Betty Calleja.
Estoy seguro de que, desde el cielo, ven este acto con alegría los otros doce nietos y, sobre todo, los siete hijos que tuvo mi abuelo, a todos los cuales traté intensamente y a los que recuerdo con mucho cariño: mis tíos Rafael, Isabel, Saturnino (que fue mi padrino) y Luis; Carmen, mi madre, y los tíos Pilar y Fernando.
Todos ellos tenían la gran cultura que proporciona haber leído mucho y oído mucha ópera y a todos ellos los recuerdo como personas simpáticas y acogedoras.
Los biznietos son hijos de mis hermanos Carmen y Gonzalo y de mis primos Juan Luis y Diego Calleja y Pepe García-Cernuda Calleja, y también hay aquí dos hijos míos. Los tataranietos son hijos de Gonzalo Fernández de Córdoba Narváez Calleja, Conde Gondomar, y de Rocío Calleja.
También nos acompañan personas de apellido Calleja descendientes de hermanos de mi abuelo o de otras ramas familiares.
Y todos los Calleja, los que ya se fueron, los que no han podido venir y los presentes, le agradecemos al ayuntamiento de Quintanadueñas, y particularmente a su alcalde, Gerardo Bilbao, el haber dedicado esta calle al recuerdo de Saturnino Calleja, nuestro admirable antepasado, hijo de este querido pueblo.
A continuación, todos los presentes se dirigieron al local de festejos del Ayuntamiento, donde se les ofreció un vino español.
Luego, el Alcalde invitó a todos los Calleja presentes a un rico lechazo en la popular Casa Cesar.
Estuvieron presentes en dichos actos las siguientes personas:
Autoridades:
-Don Gerardo Bilbao León, Alcalde de Alfoz de Quintanadueñas
-Don Lorenzo Saldaña, Secretario Territorial de la Junta de Castilla y León
-Doña Pura Arranz, Diputada Provincial
-Don José Gutiérrez, Primer Teniente de Alcalde de Alfoz de Quintanadueñas
-Doña Carola Albillos, Segundo Teniente de Alcalde de Alfoz de Quintanadueñas
-Don Antonio Rey, Concejal de Cultura de Alfoz de Quintanadueñas
-Don Antonio Martínez, Alcalde Pedáneo de Marmellar de Arriba
-Don Federico González, Vocal de la Junta Vecinal de Páramo del Arroyo
Familia Calleja:
- Enrique Fernández de Córdoba y Calleja, nieto de Saturnino Calleja, y su mujer:
-Paloma Ramiro Ramiro
Biznietos de Saturnino Calleja:
-Alicia Calleja Bascarán y su marido:
-Luis González-Camino
-Eva Calleja Bascarán y su marido:
-Eliseo Francés
-Juan Luis Calleja Bascarán
-Rocío Calleja Bascarán y su marido:
-Francisco Martínez Vallés
-Sara calleja Abarzuza y su marido:
-Javier Martín
-Pilar García-Cernuda Calleja
-José María García-Cernuda Calleja
-Gonzalo Fernández de Córdoba Narváez Calleja, Conde de Gondomar, y su mujer:
-Mercedes Ordeig y de Olazabal
-María Fernández de Córdoba Moncada Calleja y
-Pedro Llarena Torres
-Enrique Fernández de Córdoba Moncada Calleja
-Luz Pedroso Fernández de Córdoba Frost Calleja
Tataranietos de Saturnino Calleja:
-Francisco Martínez Calleja
-Joaquín Martínez Calleja
-Rodrigo Martínez Calleja
-Elena Fernández de Córdoba Ordeig Narváez de Olazabal Calleja
Descendientes de hermanos o primos de Saturnino Calleja:
-Luis Calleja Velasco y su mujer:
-Benita Benito y las hijas de ambos:
-Noelia Calleja Benito
-Belinda Calleja Benito
-Trini Calleja y su marido:
-Rogelio Moratinos
Diario de Burgos Digital
Lunes, 28 de Marzo de 2011
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Tema » Calle a Saturnino Calleja
Una calle para el maestro por excelencia
Familiares del destacado editor Saturnino Calleja viajaron ayer a Quintanadueñas, donde se crió, para rendirle homenaje
27/03/2011
El momento más emotivo tuvo lugar al descubrir la placa de la nueva calle.
Luis López Araico
A.R. | Quintanadueñas
“Siempre digo que fue un maestro por excelencia y con mayúsculas”. Así alude Enrique Fernández de Córdoba y Calleja a la figura de su abuelo Saturnino Calleja (Burgos 1853-Madrid 1915), editor innovador y pedagogo a quien hace referencia la célebre frase: ‘Tienes más cuento que Calleja’.
Y es que ayer Quintanadueñas recordó a este burgalés de nacimiento, que se crió en esta localidad cercana a la capital, e inauguró una calle en su recuerdo.
· Sección prensa: Saturnino Calleja, el editor que llevó la literatura a la escuela Abrir enlace (2009-10-22)
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